Vita beata, según Marcial

Marcial Epigramas X, 47

Vitam quae faciant beatiorem,
iucundissime Martialis, haec sunt:
res non parta labore, sed relicta ;
non ingratus ager, focus perennis;
lis numquam, toga rara, mens quieta;                            5
uires ingenuae, salubre corpus;
prudens simplicitas, pares amici;
convictus facilis, sine arte mensa;
nox non ebria, sed soluta curis;
non tristis torus, et tamen pudicus;                            10
somnus qui faciat breves tenebras:
quod sis esse velis nihilque malis;
summum nec metuas diem nec optes.

Lo que hace más feliz la vida, gratísimo Marcial, es esto: una hacienda no ganada con el trabajo, sino por herencia; un campo no desagradecido [1], un hogar siempre encendido; pleitos nunca, toga poca [2], la conciencia tranquila; un vigor congénito, un cuerpo saludable; una prudente sencillez, unos amigos de la misma condición; unos convites fáciles, una mesa sin artificio; unas noches sin borracheras, pero libres de preocupaciones; un lecho nada triste y, sin embargo, púdico; un sueño que haga cortas la noches; lo que uno sea, querer serlo y no querer más nada; el último día, ni temerlo ni desearlo.

[1] Que paga con buenas cosechas los cuidados que se le dan.
[2] Poca vida “de sociedad”, cuyo símbolo era la toga y que era obligada en los actos oficiales y, sobre todo, en la visita mañanera de los clientes a sus patronos.

Ver la presencia de este poema en la literatura

Marcial, Epigramas, V,20

Si tecum mihi, care Martialis,
securis liceat frui diebus,
si disponere tempus otiosum
et uerae pariter uacare uitae:
nec nos atria nec domos potentum              5
nec litis tetricas forumque triste
nossemus nec imagines superbas;
sed gestatio, fabulae, libelli,
campus, porticus, umbra, Virgo, thermae,
haec essent loca semper, hi labores.              10
Nunc uiuit necuter sibi, bonosque
soles effugere atque abire sentit,
qui nobis pereunt et inputantur.
Quisquam uiuere cum sciat, moratur?

Si me estuviera permitido, querido Marcial [1], pasar contigo unos días sin preocupaciones, disponer de un tiempo desocupado y disfrutar juntos la verdadera vida, no conoceríamos los atrios, ni las casas de los poderosos, ni las tormentas de los pleitos, ni el triste foro, ni las imágenes soberbias de los antepasados; sino los paseos en litera, los cuentos, los libritos, el Campo [2], el Pórtico [3], la sombra, el Agua Virgen [4], las termas: éstos serían nuestros sitios, éstas nuestras ocupaciones. Pero ahora ninguno de los dos vive para sí y vemos que nuestros buenos días huyen y se nos escapan y, aunque los perdemos, se cargan en nuestra cuenta. ¿Alguien, sabiendo vivir, lo deja para más tarde.

[1] Julio Marcial, buen amigo del poeta
[2] El Campo de Marte
[3] El pórtico de Europa
[4] Este acueducto, Aqua Virgo, tenía fama de llevar un agua muy fría

.

 

 

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