Aurea aetas (I)

El poeta griego Hesiodo narra en Los trabajos y los días el mito de las cinco razas que ha conocido la humanidad desde una primitiva raza de oro. En su poema se nos muestra como el progreso de la civilización ha ido acompañado de una decadencia moral a través de la presencia de una humanidad cada vez más violenta y miserable llegando a una situación de corrupción total irremediablemente alejada de la armoniosa sociedad de los orígenes.

Este mito se convirtió en un lugar común para los poetas latinos del siglo I a. C. El término griego γενος (raza) pasó al latín como aetas (edad) y el mítico Crono, dios supremo durante la edad de oro antes de ser expulsado por Zeus, fue asimilado con Saturno. Ovidio, en sus Metamorfosis, se inspira en el poema de Hesiodo.

Ovidio, Metamorfosis, Libro I, 89-112
Aurea prima sata est aetas, quae vindice nullo,
sponte sua, sine lege fidem rectumque colebat.
poena metusque aberant, nec verba minantia fixo
aere legebantur, nec supplex turba timebat
iudicis ora sui, sed erant sine vindice tuti.
nondum caesa suis, peregrinum ut viseret orbem,
montibus in liquidas pinus descenderat undas,
nullaque mortales praeter sua litora norant;
nondum praecipites cingebant oppida fossae;
non tuba derecti, non aeris cornua flexi,
non galeae, non ensis erat: sine militis usu
mollia securae peragebant otia gentes.
ipsa quoque inmunis rastroque intacta nec ullis
saucia vomeribus per se dabat omnia tellus,
contentique cibis nullo cogente creatis
arbuteos fetus montanaque fraga legebant
cornaque et in duris haerentia mora rubetis
et quae deciderant patula Iovis arbore glandes.
ver erat aeternum, placidique tepentibus auris
mulcebant zephyri natos sine semine flores;
mox etiam fruges tellus inarata ferebat,
nec renovatus ager gravidis canebat aristis;
flumina iam lactis, iam flumina nectaris ibant,
flavaque de viridi stillabant ilice mella.

aetas aurea sata est prima, la edad de oro fue engendrada la primera; quae vindice nullo, que sin defensor ninguno; sponte sua, por sí misma; sine lege colebat fidem rectumque, sin ley cultivaba la confianza y lo recto; poena metusque aberant, castigo y miedo estaban ausentes; nec verba minantia legebantur aere fixo, ni palabras amenazantes se leían en el fijado bronce; nec turba supplex timebat ora iudicis sui, ni la multitud suplicante temía la boca del juez suyo; sed erant tuti sine vindice, sino que estaban seguros sin defensor; pinus caesa montibus suis, el pino cortado de sus montes, ut viseret orbem peregrinum, para visitar el orbe extranjero , nondum descenderat in liquidas undas, todavía no había descendido a las fluentes ondas; mortalesque norant nulla litora praeter sua, y los mortales conocían ningunos litorales, excepto los suyos; praecipites fossae nondum cingebant oppida, escarpadas fosas todavía no ceñían a las fortalezas; non erat tuba derecti, no existía la tuba de derecho (bronce); non cornua aeris flexi, no los cuernos de bronce curvado; non galeae, no los cascos; non ensis, no las espadas; sine usu militis gentes securae peragebant mollia otia, sin recurso al soldado las gentes seguras pasaban sus dulces ocios; tellus ipsa quoque inmunis, la tierra ella misma también inmune; rastroque intacta nec ullis vomeribus saucia, y de rastrillo intacta y de ningunas rejas herida; per se dabat omnia, por sí lo daba todo; contentique cibis creatis nullo cogente, y contentándose con unos alimentos creados sin que nadie los obligara; legebant fetus arbuteos montanaque fraga, recogían los frutos del madroño y las montanas fresas; cornaque et mora haerentia in duris rubetis, y cornejos y las moras prendidas en los duros zarzales; et glandes quae deciderant patula arbore Iovis, y las bellotas que se habían desprendido del anchuroso árbol de Júpiter; ver erat aeternum, una primavera era eterna; placidique zephyri mulcebant tepentibus auris flores natos sine semine, y los céfiros plácidos acariciaban con sus cálidas brisas a las flores nacidas sin semilla ; mox etiam tellus inarata ferebat fruges, pronto incluso la tierra no arada llevaba frutos, nec renovatus ager canebat gravidis aristis, y no renovado el campo canecía de grávidas espigas; flumina iam lactis, corrientes ya de leche; flumina iam nectaris ibant, corrientes ya de néctar pasaban; flavaque mella de viridi ilice stillabant, y las mieles flavas desde la verde encina goteaban.

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